El popular fuego purificador

Escrito por Carlos Illán Ruiz. MIÉRCOLES, 24 de junio de 2026.

La hogareta de San Juan era una noche de chavales y adolescentes que en 2023 pasó a convertirse en una fiesta para todas las edades en El Algar, en la que, además de explotar a discreción los petardos y numerosos modelos de explosivos de artificio, marca la tradición que las llamas quemen los papeles que los asistentes lanzan con los malos deseos escritos, que al arder son ahuyentados. Ahora, muchos desconocen qué relación existe entre el santo y el fuego en esa noche, una de las más cortas del año. 


La tradición indica que tiene un origen pagano (de tribus celtas y europeas) que copiaron en Roma y que luego fue asimilado por los católicos cuando el cristianismo se convirtió en la religión oficial de romana, habiéndose mantenido siempre en la noche del 23 de junio, el día anterior al nacimiento de San Juan y teniendo su celebración variantes según el país o localidad donde se celebra. Sí se coincide, en general, que el propósito de las hogueras (hogaretas en muchos puntos del sureste español) es celebrar la llegada del verano, alejar a los malos espíritus atrayendo la buena energía y dar fuerza al sol. Respecto a la relación con el santo, se cuenta que el 24 de junio es la fecha que coincide con los seis meses anteriores y posteriores a la fecha del nacimiento de Jesucristo, siendo ese día cuando Zacarías ordenó encender una hoguera para anunciar el nacimiento de Juan Bautista. 

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